¿Éramos felices y no lo sabíamos?
La felicidad desde un punto de vista filosófico, es un acto que se concreta en contraste con momento de tristeza. Lo cual afirma la frase que frecuentemente escuchamos, especialmente en estos tiempos de distanciamiento social: “Éramos felices y no lo sabíamos”.
Por esto interpretamos que somos tan idiotas que observamos nuestra propia felicidad. Tan así que nos olvidamos de vivirla. Como cuando subís una foto a tu red social para mostrar que la estás pasando bien, pero te perdés la oportunidad de hacerlo realmente. Y solo creas ese instante de felicidad imaginario para luego, al ver la imagen te autoconvenzas de que en verdad lo fuiste.
Nos mantenemos en constante queja para esperar el momento de sentirnos en soledad y tener la valentía de afrontar que estamos rodeados de cosas que nos hacen felices. Aunque realmente ¿Es así?
Quiero derribar estas teorías, las frases hechas que repetimos de generación en generación porque estoy segura que la felicidad siempre estuvo ahí. Si esperaste llegar del trabajo para compartir un mate con tu mamá y hablar de la vida. Si al fin llegó el martes, como todas las semanas para jugar a la pelota con tus amigos porque es la distracción de tu día. Disfrutando ese gol al último minuto, salvando el partido y sintiéndote como un héroe.
Si un domingo te sentaste en la mesa de tu abuela, para que sirva las pastas de siempre y reirte con tu familia. Si te diste un gusto e hiciste ese asado entre semana. Si deseaste que llegara ese recital para que tocaran tu canción preferida. Para perderte en un pogo y así un poco de los problemas cotidianos.
Si te reíste con tus amigos, cualquiera sea el día pero elegiste ese momento.
Si un domingo te sentaste en la mesa de tu abuela, para que sirva las pastas de siempre y reirte con tu familia. Si te diste un gusto e hiciste ese asado entre semana. Si deseaste que llegara ese recital para que tocaran tu canción preferida. Para perderte en un pogo y así un poco de los problemas cotidianos.
Si te reíste con tus amigos, cualquiera sea el día pero elegiste ese momento.
Si esperaste compartir esa esa cerveza o simplemente tomarla solo porque tuviste un día malo.
Si recibiste ese mimo, ese beso o ese abrazo.
En cada uno de esos instantes que te regaló la vida o vos mismo, fuiste feliz. Conscientemente feliz.
Por esas cosas, elijo quedarme con la idea que nunca son suficientes los abrazos que le damos a la gente que queremos. Porque siempre fuimos felices y si lo sabíamos.
Por esas cosas, elijo quedarme con la idea que nunca son suficientes los abrazos que le damos a la gente que queremos. Porque siempre fuimos felices y si lo sabíamos.
Comentarios
Publicar un comentario